sábado, 15 de abril de 2017

Madre mía, madre mía.


El problema de un tipo como Donald Trump es hasta cuánto de imprevisible puede llegar a ser. Durante toda la campaña Trump se jactó de decir, poco menos, que se la traía al pairo lo que ocurriera fronteras afuera de los Estados Unidos y ahora, con tres meses en el cargo se ha metido en un fregado en Siria, ha lanzado "la madre de todas las bombas" en Afganistán y ha mandado camino de Corea del Sur a uno de sus portaaviones del Pacífico con su flota de ataque.

Lo de Siria, parece que lejos del tradicional papel yanqui del justiciero universal, ha tenido más de lavar la imagen del multimillonario neoyorquino cara a la justicia norteamericana, por sus flirteos con Putin durante la campaña electoral. A lo que el ruso parece haberle seguido el juego por lo que, a decir de sesudos analistas, la cosa no pasará más allá de un quítame esas pajas entre ambos y esperemos que así sea. Al fin y al cabo, ha quedado bastante claro tras varios años de guerra, cientos de miles de muertos, millones de desplazados y la crisis de los refugiados, que a la comunidad internacional los problemas del pueblo sirio le importan un carajo.

En cuanto a lo del petardazo lanzado sobre Afganistán, la sensación que da es la del niño que ha querido probar un juguete. Es difícil de entender que el todopoderoso ejército norteamericano haya tenido que recurrir a un artilugio que borra todo cuanto queda a su paso en un radio de kilómetro y medio, para cargarse una insignificante cédula del ISI que no conocía casi nadie, a casi 4.000 km de su capital en la frontera de Pakistán y en territorio talibán, como si los americanos no tuvieran ya bastante con estos.

Pero lo verdaderamente peligroso del caso es lo de Corea del Sur por que no hay nada peor que dos locos frente a frente y, en lo que nos toca, Trump ya ha dado muestras más que suficientes de ser, sí no un enfermo en el sentido estricto de la palabra, sí un ególatra narcisista y prepotente, sin la menor idea de lo que se trae entre manos y de gatillo demasiado fácil.

No sé qué sentido tendrá aniquilar a un pueblo como el coreano, como si no hubiera tenido ya bastante con la que le ha caído a éste con la dinastía de la familia Kim, pero lo que debería suponerse es que el actual homólogo del magnate americano, amo y señor de un país que por su consabido aislamiento no sabe ni de la misa la media, morirá matando y a saber cuántos miles de cadáveres vamos a tener que recoger también de este lado.

Visto lo visto, con la inutilidad manifiesta de la ONU y los líderes de la Unión Europea reuniéndose una y otra vez para ver donde terminan de reunirse, no sé yo si cualquier día de esto veremos si llegamos a fin de mes. Así que lo mejor que nos puede pasar es que los jueces de esa gran nación que son los Estados Unidos, se sientan iluminados y sean capaces de quitarse de en medio semejante cretino. No solo le estarán haciendo un favor a su propio país si no a este mundo que, entre unos y otros, parecen decididos en convertirlo en un infame lugar para vivir.

viernes, 14 de abril de 2017

Narcisismo peligroso


Mientras los líderes de la U.E. no se vean suficientemente espoleados por sus ciudadanos, dejen de hacer de palmeros de una u otra parte, la ONU no tenga los recursos suficientes para frenar semejantes desatinos y la fuerza de la razón se imponga por derecho, estaremos abocados a un futuro cada vez más incierto...

domingo, 2 de abril de 2017

Del tren y Extremadura


Lejos de cualquier victimismo la realidad objetiva de Extremadura en lo que se refiere a su infraestructura ferroviaria es que resulta inadmisible. Tanto como que en los tiempos que corren se necesiten 6 horas o más de trayecto para recorrer en tren su principal conexión, la que enlaza las tres capitales extremeñas: Badajoz, Mérida y Cáceres, con la capital de España.

Y no es que uno quiera que esta se reduzca hasta menos de las dos horas a través de un AVE inasequible pero sí que al menos la misma no se prolongue más de las tres o tres hora y media que sería lo suyo en recorrer los 400 km. que separan Badajoz de Madrid y en un tren con servicios acordes, muy al contrario del que viene realizando hoy de manera tan indigna dicho recorrido. Digo yo que no será mucho pedir en un país que fruto de sus dislates lo ha llevado a disponer de más kilómetros de alta velocidad y más aeropuertos por habitante que el resto de sus vecinos allende de los Pirineos y eso con unos porcentajes de desempleo históricamente muy por encima de estos o unos desequilibrios sociales infames, denunciados una y otra vez por todas las instituciones supranacionales.

Hartos de echarse los trastos a la cabeza unos y otros, otra evidencia histórica en lo que aquí se trata es que Extremadura ha estado sistemáticamente abandonada por todos los sucesivos gobiernos que desde que me recuerda la memoria han tutelado este país. No es el del tren el único caso, muchos otros se han quedado por el camino y otros, con ese mismo carácter productivo o de servicios, siempre parecen que van a arrancar pero sin embargo acaban quedándose en poco más de la primera piedra, para deleite y aperitivo de comensales.

Pero en lo que principalmente ahora nos ocupa, lo último que he leído hoy mismo es que parece que hasta 2020 no se “compromete” el Ministerio de Fomento a electrificar sólo una parte de la red ferroviaria extremeña. O lo que es lo mismo, a mi edad, tengo la sensación que si algún día puedo disfrutar de tan ansiado tren solo me dará ya el cuerpo para un paseo hasta la cercana Mérida y vuelta atrás.

Quizá sea necesario, como de forma tan singular ha hecho un pequeño grupo político de ámbito regional, pedir la soberanía, a ver si de este modo Extremadura ocupa también la primera plana de los medios, más allá de las habituales en ocasiones festivaleras y en las que más escabrosas, y pueda tener la atención que se merece del gobierno de turno. O, a lo mejor, ni por esas.

Estación de Badajoz




viernes, 24 de marzo de 2017

A vueltas con el Hospital Provincial

Hace años, cuando solían publicarse mis misivas en las "Cartas al director" del Diario HOY, hasta que de tanto recortar empezaron a resultar ininteligibles y tuve que dejar de enviarlas, escribí sobre la necesidad de dar uso al denostado edificio del Hospital Provincial como residencia de ancianos. Por aquellos entonces era algo que ya resultaba evidente por una mera cuestión demográfica y ante la escasez de instalaciones de este tipo en Badajoz.

Siempre he dicho que ante realidades indiscutibles no hay que ser tan ilustrado como para escribir un libro. Tanto es así que no se también de la friolera de años que era fácil leer en numerosas publicaciones que una de las inversiones de futuro era la de la atención a nuestros mayores. Basándose para ello en las mismas predicciones demográficas que un tipo de letras como yo había hecho sin necesidad de un esfuerzo excesivo.

Pasó el tiempo y bien que vino éste a dar la razón a tanta conjetura ante  la proliferación de residencias de mayores, eso sí de carácter privado en su mayoría, a lo largo y ancho de nuestra geografía y a mí mismo que tuve que recurrir a una de éstas para que mi madre y hermana pasarán allí los últimos años de su vida debidamente atendidas. Y lejos de Badajoz ante las limitadas plazas públicas que aquí se aplican.

Por todo eso, digo yo que debo andar corto de entendederas ya que no puedo hallar explicación alguna a que un edificio que está ya debidamente compartimentado para ello como lo es el antiguo Hospital Provincial, ninguna administración pública parezca tener interés en que, al menos una parte del mismo, se dedique a una faceta tan necesaria para la ciudad como la del cuidado de nuestros mayores. Lo que además, de paso, conllevaría una extraordinaria oferta de empleo cualificado y bien remunerado que tanta falta hace.

Y, sin embargo, vayan a destinar buena parte del antiguo hospital a convertirlo en una nueva galería de bares, por mucho que se quiera encubrir esto con un nombre tan rimbombante como el de mercado gourmet. Como si en Badajoz no hubiera tabernas más que suficientes para dar rienda suelta a las debilidades de Baco o colmados donde satisfacer las necesidades de nuestros humores estomacales.


jueves, 23 de marzo de 2017

Un mundo feliz

Ya sabéis los que os atrevéis a seguir este blog que mi trabajo tiene mucho de "temporada", de ahí que por estas fechas ande un poco ofuscado en esto de escribir, aunque bien es cierto que no por falta de ganas. Os quedo mi último artículo publicado en Amanece Metrópolis, cita obligada a la que, esa sí, no puedo faltar. También me inspira un libro sobradamente conocido... Espero que os guste y, os aseguro que, para bien o para mal, os guste también o no, no tardaré mucho en volver a andar por aquí.

miércoles, 8 de febrero de 2017

1984, ¿pasado, presente o futuro?

¿Realmente estamos siendo víctimas de un plan orquestado desde las altas esferas para acabar con la libertad y la democracia? «1984» la legendaria novela de George Orwell publicada en 1949 que nos presenta una ficción distópica donde aparecen conceptos como los del «Gran hermano» o la «policía del pensamiento», auténticos hilos conductores de una futura sociedad totalitarista, vuelve a encabezar las ventas en las librerías de EE.UU. y hacerse un hueco entre los libros más vendidos en numerosos países...


miércoles, 4 de enero de 2017

Mariano Rajoy: Felices Reyes Magos.

Nada mejor que aprovechar la fiesta de los Reyes Magos para felicitar a un hombre que, sin duda, a pesar de todos los avatares con los que se ha encontrado en su carrera política puede considerarse como un auténtico hombre afortunado. Casi con toda probabilidad  Mariano Rajoy, un hombre que se ha manifestado abiertamente como un político poco brillante, de pésima oratoria y una imagen que representa la antítesis del hombre de estado, pasará a la historia  como un tipo que que a pesar de sus evidentes debilidades y flaquezas para mayores honras, le ha sonreído la suerte tantas veces en el devenir de su larga trayectoria política como mediocre ha sido su carrera.

Rajoy formó parte del gobierno de José Mª. Aznar.  Y no sólo sobrevivió a aquellos "hilillos de plastilina", que emergían del fondo del mar desde las entrañas del Prestige o a aquel noventa y tantos por cien de ciudadanos que se oponían al disparate de la invasión de Iraq. Rajoy salió incluso, como Aznar o el mismísimo Rodrigo Rato, fortalecido por la ficción en que se había convertido su andadura tras haber puesto en marcha la mayor burbuja inmobiliaria de la historia de España y que junto a otra financiera a escala planetaria y algunas más de la misma índole que la española, sentaron las bases de la mayor crisis económica de nuestro tiempo desde la Gran Depresión de 1929.

La tragedia del 11M vino a facilitar al gallego que fuera otro imberbe de la política, el pseudo-socialista José Luis Rodríguez Zapatero al que, como continuador de las mismas políticas económicas de sus inmediatos antecesores, aquella extraordinaria burbuja le estallara en sus manos haciéndole, a fuerza de propaganda, único responsable de la misma pero confiriéndole mejor que a nadie las causas de ésta para aprovecharse más tarde hasta la saciedad del recurso a la “herencia recibida” y presentándose ante sus fieles exento de semejante estropicio.

La catastrófica gestión del PSOE de la crisis, abrumado por sus indefiniciones y las exigencias europeas y la singularidad del modelo electoral español hizo que Rajoy aún con menos votos que Rodríguez Zapatero en las anteriores elecciones que le habían proporcionado mayoría simple a éste, en las de 2011 le sonrieran con la mayoría absoluta más apabullante de la historia de la joven democracia española.

A partir de ese momento Rajoy y su gobierno sometieron al grueso de la población española a toda clase de suplicios en aplicación de la versión más radical de la ortodoxia neoliberal. Sin embargo, una vez más, la suerte vino a ponerse de su lado y mientras el pueblo era castigado de manera tan indolente, la reducción de los precios del petróleo por parte de la OPEP, consecuencia de su guerra abierta contra el fracking, las consecuentes rebajas de las materias primas por ello y, por otro lado, la desbandada de millones y millones de turistas de los países árabes por la continua inestabilidad de estos, recalando ahora buena parte de los mismos en tierras íberas, ha proporcionado a la llamada macroeconomía argumentos para justificar de algún modo el que sus agresivas políticas den la sensación de que progresan adecuadamente. Por mucho que ese crecimiento se traduzca en la sensible reducción de los porcentajes de desempleo mientras dichos trabajos sean precarios, temporales y mal pagados. Aunque eso sí, fiel a ese nuevo y singular mantra de “consumir más y ganar menos”.

A pesar de dichas contradicciones, ni la sensible devaluación de rentas de la mayor parte de los españoles de a pie, ni la evidente reducción de los servicios públicos, ni los desastrosos datos en cuanto al aumento de la pobreza y los desequilibrios sociales en España, ni el consabido beneplácito de tales políticas para una insignificante pero cada vez más enriquecida minoría, han sido capaces de desalojar a su inquilino del Palacio de la Moncloa. Más aún, el descalabro en cuanto a liderazgo de su tradicional oponente, el PSOE, sumido además éste en la consabida crisis de los partidos socialdemócratas europeos por la pérdida de su identidad y en consecuencia su incapacidad para crear una alternativa a la izquierda del citado marco neoliberal junto a los nuevos partidos oponentes a este, han acabado dotando de una nueva oportunidad a Mariano Rajoy para seguir ocupando el escalón más alto de la política española.

Ahora, para más inri y cuando parecía tener ya encaminado su nuevo gobierno y con Ciudadanos y PSOE a sus pies, una nueva brecha se le ha vuelto abrir en los bajos de su ostentoso buque. Nada menos que el Consejo de Estado ha echado por tierra todas las tesis formuladas hasta ahora por los gobiernos de Aznar y Rajoy en torno a la tragedia del Yak 42 en la que murieron 62 militares españoles y hace responsable directo de la misma al Ministerio de Defensa que comandaba Federico Trillo por aquel entonces.  Ya nos dijo el presidente cuando saltó la noticia que no se había enterado y que “eso” ya era un tema cerrado. En unos días será relevado Trillo, según ha anunciado ya el ministerio de rigor, de su cargo como embajador en Londres –por cierto, el único que no es diplomático-, pero solo porque “le toca”. Trillo desaparecerá durante algún tiempo, para acabar después con algún cargo más o menos rimbombante y más o menos de tapadillo y… aquí paz y después gloria que “ese señor ya no forma parte de…”.

Y todo ello aderezado por un entorno de corrupción en su propio partido hasta las más altas esferas del mismo que en cualquier otro país democrático de nuestro entorno lo hubiese condenado al ostracismo hace mucho tiempo. Pero, como diría Rajoy ya en alguna ocasión, la mayor virtud está en "resistir". Resistir a todos esos envites que le han rodeado en su carrera política y a los que sin hacerles frente en la forma debida, esperando el agotamiento y errores del rival y con el beneplácito de la Diosa Fortuna de su lado, le han acabado reservando su lugar en la historia de este país. Cosas.