sábado, 20 de mayo de 2017

Populismos: cómo y por qué

«Tendencia política que pretende atraerse a las clases populares». Ésta es la definición que proporciona el diccionario de la RAE tras una búsqueda de la palabra «populismo». A la vista de ello, podríamos decir que cualquier formación política, sea del espectro ideológico que se trate, podría ser tachada de populista...

domingo, 7 de mayo de 2017

¿Qué hemos hecho para merecer esto?

Al margen de los dimes y diretes de la moción de censura presentada por Podemos de la que tanto se habla estos días, la visión más objetiva del asunto es que la situación actual del Partido Popular es insostenible. Sin el menor género de dudas en ninguna democracia avanzada un partido político en sus circunstancias actuales podría mantenerse un minuto más en el gobierno.  Hasta el mismísimo Richard Nixon fue destituido por unas escuchas ilegales al partido rival, poco más que “un quítame allá esas pajas”, comparado con los delitos que se dirimen por estas lides contra el mismo.

Sí muchos entendemos que el presidente del gobierno y presidente del partido, durante años vicesecretario general del mismo y director de varias de sus campañas electorales en el momento más álgido de buena parte de los delitos que se le imputan, debería haber dimitido hace ya mucho tiempo, a estas alturas del metraje, no cabe otra cosa que exigirle que presente su dimisión ante el rey, convocar nuevas elecciones y pasar de manera definitiva al ostracismo político. Aunque sea solo por negligencia, si en verdad desconocía –algo que parece imposible dadas sus dimensiones-, toda una trama urdida desde hace décadas en las esferas más altas de su propio partido. Por su parte, del PP solo quedaría una nueva refundación, la desaparición de toda su cúpula, sus máximos responsables y todos aquellos que de manera más o menos próxima a sus círculos de poder hayan ostentado cierta representatividad. Dicho de otro modo, si no su desaparición de facto, sí que iniciar toda una travesía del desierto por respeto a todos los ciudadanos de este país y de manera muy especial a sus propios votantes. No en vano, su renovada nueva “marca blanca”, Ciudadanos, no cesa de dar pasos a la espera del colapso de los populares.

Ya no valen excusas. Ya no vale el “y tú más”, tantas veces argüido. Ni escudarse en las barrabasadas del PSOE en Andalucía, los desfalcos de la familia Puyol en Cataluña y menos aún en unas cuantas excepciones de las fuerzas políticas más recientes. Todo ello en un intento desesperado por hacer parecer a “todos iguales”, pretendiendo así colocar a todo el espectro político en su misma órbita de forma torticera y poniéndose de este modo al resguardo sus miserias ante el común de la ciudadanía. Aunque nunca un tribunal admitiera como defensa de un ladrón poner en valor al resto de ladrones.

El Partido Popular tiene imputados por la justicia a todos sus tesoreros –a excepción de Romay Beccaría-, desde  1982. Desde los tiempos de Alianza Popular, por lo que a la vista de los hechos podría decirse que el Partido Popular, muy al contrario de cómo ha afirmado su actual presidente calificando los mismos como “algunos casos aislados”, sería una estructura diseñada desde el primer momento para delinquir, con el objeto de extorsionar a empresas para financiar el partido y arbitrar la percepción fraudulenta de emolumentos de sus responsables al objeto de maniatar el silencio de cada uno de los mismos. Al final, resultó que en la famosa libreta de Luís Bárcenas, de la que el presidente Rajoy afirmó que “todo es falso salvo alguna cosa”, todas aquellas anotaciones eran ciertas y todavía está por ver si hay alguna que no lo era.

Nunca he aceptado que con aquel “España es diferente”, en aras del turismo acuñado por Manuel Fraga durante su etapa de ministro en los 60, se haya pretendido mediatizar y condicionar  de manera interesada a los ciudadanos de este país tan negativamente en cuanto a su sentido de la responsabilidad y la decencia. Nunca he creído que los españoles, franceses, alemanes, ingleses, italianos, daneses, portugueses o cualquier otro de lo que entendemos como sociedades democráticas, puedan tener una percepción distinta de la condición humana y no sean capaces de discernir entre el bien o el mal de la misma manera.

Por eso, ante semejantes tropelías, no podemos seguir permitiéndonos mirar hacia otro lado. El estado de derecho, la democracia y el pueblo soberano se merecen el máximo respeto de quienes han sido elegidos para dirimir su destino y de manera aún más especial de aquellos sobre los que ha recaído la tarea de conducir un país. Por lo que bien sea a través de una moción de censura, de la reprobación expresa del parlamento o de la expresión multitudinaria del pueblo es necesario, sin la mayor dilación, poner fin a un gobierno fruto de una formación política que durante años y años ha utilizado el poder de forma tan previsiblemente fraudulenta en su propio beneficio y que todavía hoy, a pesar de jactarse públicamente de ser el azote de la corrupción, vemos como una y otra vez utiliza los recursos del estado para torpedear la acción de la justicia.





sábado, 15 de abril de 2017

Madre mía, madre mía.


El problema de un tipo como Donald Trump es hasta cuánto de imprevisible puede llegar a ser. Durante toda la campaña Trump se jactó de decir, poco menos, que se la traía al pairo lo que ocurriera fronteras afuera de los Estados Unidos y ahora, con tres meses en el cargo se ha metido en un fregado en Siria, ha lanzado "la madre de todas las bombas" en Afganistán y ha mandado camino de Corea del Sur a uno de sus portaaviones del Pacífico con su flota de ataque.

Lo de Siria, parece que lejos del tradicional papel yanqui del justiciero universal, ha tenido más de lavar la imagen del multimillonario neoyorquino cara a la justicia norteamericana, por sus flirteos con Putin durante la campaña electoral. A lo que el ruso parece haberle seguido el juego por lo que, a decir de sesudos analistas, la cosa no pasará más allá de un quítame esas pajas entre ambos y esperemos que así sea. Al fin y al cabo, ha quedado bastante claro tras varios años de guerra, cientos de miles de muertos, millones de desplazados y la crisis de los refugiados, que a la comunidad internacional los problemas del pueblo sirio le importan un carajo.

En cuanto a lo del petardazo lanzado sobre Afganistán, la sensación que da es la del niño que ha querido probar un juguete. Es difícil de entender que el todopoderoso ejército norteamericano haya tenido que recurrir a un artilugio que borra todo cuanto queda a su paso en un radio de kilómetro y medio, para cargarse una insignificante cédula del ISI que no conocía casi nadie, a casi 4.000 km de su capital en la frontera de Pakistán y en territorio talibán, como si los americanos no tuvieran ya bastante con estos.

Pero lo verdaderamente peligroso del caso es lo de Corea del Sur por que no hay nada peor que dos locos frente a frente y, en lo que nos toca, Trump ya ha dado muestras más que suficientes de ser, sí no un enfermo en el sentido estricto de la palabra, sí un ególatra narcisista y prepotente, sin la menor idea de lo que se trae entre manos y de gatillo demasiado fácil.

No sé qué sentido tendrá aniquilar a un pueblo como el coreano, como si no hubiera tenido ya bastante con la que le ha caído a éste con la dinastía de la familia Kim, pero lo que debería suponerse es que el actual homólogo del magnate americano, amo y señor de un país que por su consabido aislamiento no sabe ni de la misa la media, morirá matando y a saber cuántos miles de cadáveres vamos a tener que recoger también de este lado.

Visto lo visto, con la inutilidad manifiesta de la ONU y los líderes de la Unión Europea reuniéndose una y otra vez para ver donde terminan de reunirse, no sé yo si cualquier día de esto veremos si llegamos a fin de mes. Así que lo mejor que nos puede pasar es que los jueces de esa gran nación que son los Estados Unidos, se sientan iluminados y sean capaces de quitarse de en medio semejante cretino. No solo le estarán haciendo un favor a su propio país si no a este mundo que, entre unos y otros, parecen decididos en convertirlo en un infame lugar para vivir.

viernes, 14 de abril de 2017

Narcisismo peligroso


Mientras los líderes de la U.E. no se vean suficientemente espoleados por sus ciudadanos, dejen de hacer de palmeros de una u otra parte, la ONU no tenga los recursos suficientes para frenar semejantes desatinos y la fuerza de la razón se imponga por derecho, estaremos abocados a un futuro cada vez más incierto...

domingo, 2 de abril de 2017

Del tren y Extremadura


Lejos de cualquier victimismo la realidad objetiva de Extremadura en lo que se refiere a su infraestructura ferroviaria es que resulta inadmisible. Tanto como que en los tiempos que corren se necesiten 6 horas o más de trayecto para recorrer en tren su principal conexión, la que enlaza las tres capitales extremeñas: Badajoz, Mérida y Cáceres, con la capital de España.

Y no es que uno quiera que esta se reduzca hasta menos de las dos horas a través de un AVE inasequible pero sí que al menos la misma no se prolongue más de las tres o tres hora y media que sería lo suyo en recorrer los 400 km. que separan Badajoz de Madrid y en un tren con servicios acordes, muy al contrario del que viene realizando hoy de manera tan indigna dicho recorrido. Digo yo que no será mucho pedir en un país que fruto de sus dislates lo ha llevado a disponer de más kilómetros de alta velocidad y más aeropuertos por habitante que el resto de sus vecinos allende de los Pirineos y eso con unos porcentajes de desempleo históricamente muy por encima de estos o unos desequilibrios sociales infames, denunciados una y otra vez por todas las instituciones supranacionales.

Hartos de echarse los trastos a la cabeza unos y otros, otra evidencia histórica en lo que aquí se trata es que Extremadura ha estado sistemáticamente abandonada por todos los sucesivos gobiernos que desde que me recuerda la memoria han tutelado este país. No es el del tren el único caso, muchos otros se han quedado por el camino y otros, con ese mismo carácter productivo o de servicios, siempre parecen que van a arrancar pero sin embargo acaban quedándose en poco más de la primera piedra, para deleite y aperitivo de comensales.

Pero en lo que principalmente ahora nos ocupa, lo último que he leído hoy mismo es que parece que hasta 2020 no se “compromete” el Ministerio de Fomento a electrificar sólo una parte de la red ferroviaria extremeña. O lo que es lo mismo, a mi edad, tengo la sensación que si algún día puedo disfrutar de tan ansiado tren solo me dará ya el cuerpo para un paseo hasta la cercana Mérida y vuelta atrás.

Quizá sea necesario, como de forma tan singular ha hecho un pequeño grupo político de ámbito regional, pedir la soberanía, a ver si de este modo Extremadura ocupa también la primera plana de los medios, más allá de las habituales en ocasiones festivaleras y en las que más escabrosas, y pueda tener la atención que se merece del gobierno de turno. O, a lo mejor, ni por esas.

Estación de Badajoz




viernes, 24 de marzo de 2017

A vueltas con el Hospital Provincial

Hace años, cuando solían publicarse mis misivas en las "Cartas al director" del Diario HOY, hasta que de tanto recortar empezaron a resultar ininteligibles y tuve que dejar de enviarlas, escribí sobre la necesidad de dar uso al denostado edificio del Hospital Provincial como residencia de ancianos. Por aquellos entonces era algo que ya resultaba evidente por una mera cuestión demográfica y ante la escasez de instalaciones de este tipo en Badajoz.

Siempre he dicho que ante realidades indiscutibles no hay que ser tan ilustrado como para escribir un libro. Tanto es así que no se también de la friolera de años que era fácil leer en numerosas publicaciones que una de las inversiones de futuro era la de la atención a nuestros mayores. Basándose para ello en las mismas predicciones demográficas que un tipo de letras como yo había hecho sin necesidad de un esfuerzo excesivo.

Pasó el tiempo y bien que vino éste a dar la razón a tanta conjetura ante  la proliferación de residencias de mayores, eso sí de carácter privado en su mayoría, a lo largo y ancho de nuestra geografía y a mí mismo que tuve que recurrir a una de éstas para que mi madre y hermana pasarán allí los últimos años de su vida debidamente atendidas. Y lejos de Badajoz ante las limitadas plazas públicas que aquí se aplican.

Por todo eso, digo yo que debo andar corto de entendederas ya que no puedo hallar explicación alguna a que un edificio que está ya debidamente compartimentado para ello como lo es el antiguo Hospital Provincial, ninguna administración pública parezca tener interés en que, al menos una parte del mismo, se dedique a una faceta tan necesaria para la ciudad como la del cuidado de nuestros mayores. Lo que además, de paso, conllevaría una extraordinaria oferta de empleo cualificado y bien remunerado que tanta falta hace.

Y, sin embargo, vayan a destinar buena parte del antiguo hospital a convertirlo en una nueva galería de bares, por mucho que se quiera encubrir esto con un nombre tan rimbombante como el de mercado gourmet. Como si en Badajoz no hubiera tabernas más que suficientes para dar rienda suelta a las debilidades de Baco o colmados donde satisfacer las necesidades de nuestros humores estomacales.


jueves, 23 de marzo de 2017

Un mundo feliz

Ya sabéis los que os atrevéis a seguir este blog que mi trabajo tiene mucho de "temporada", de ahí que por estas fechas ande un poco ofuscado en esto de escribir, aunque bien es cierto que no por falta de ganas. Os quedo mi último artículo publicado en Amanece Metrópolis, cita obligada a la que, esa sí, no puedo faltar. También me inspira un libro sobradamente conocido... Espero que os guste y, os aseguro que, para bien o para mal, os guste también o no, no tardaré mucho en volver a andar por aquí.